Cuenta la leyenda que Pocho y Manuel, se les antojó una buena cazuela de vacuno en el famoso Bar Nacional.
Allí, entre copa y copa, conversas mas, recuerdos menos, se gesta la idea de reunir a ex compañeros de Universidad, no vistos por mas de 20 años - Ardua tarea se impusieron estos avezados quijotes -.
De pié: David Pozo, Ignacio, Oscar Muñoz, Gerardo Klapp y Erwin Tegtmeier. Sentados: Manuel Matamala y Hernán Cortés.Se plasmó entonces la primera iniciativa checalonística.
Manuel fue por los contactos y Pocho por el lugar de encuentro.
El Eladio de Providencia fue el elegido por estos húsares y fue así como en los tiempos del dos mil dos; cuarenta cristianos egresados de Informática, lograron reunirse dando inicio al primer Checalecalón.
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